viernes, 8 de octubre de 2010

Piernas

Qué entrevero delicioso.
Qué invitación a confundirse para estas piernas largas.
Extremadamente delgadas, encuentran siluetas donde ir enredándose.
Increiblemente flexibles: no hay forma deforme que no puedan lograr.

Piernas soñadoras, incansables deambuladoras.
Par de extremidades que se estremecen con el roce,
y dos milimétricos tobillos que se tuercen al compáz.

Qué enriedo novedoso.
Qué invitación a fundirse, para estas piernas largas... que se quieren multiplicar.



viernes, 24 de septiembre de 2010

Presagio que no fue...

"El yuyero, que no quería dañarla, tampoco quería perderla..."

Pero: Nada se pierde. Todo se transforma.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Mi enanito feliz...

Reparador de sueños  Silvio Rodriguez

Siempre llega el enanito
con sus herramientas
de aflojar los odios y apretar amores.
Siempre llega el enanito,
siempre oreja dentro
con afán risueño de inundar lo roto.
Siempre apartando piedras de aquí,
basura de allá, haciendo labor.
Siempre va esta personita feliz
trocando lo sucio en oro.
Siempre llega hasta el salón principal
donde esta el motor que mueve la luz.
Y siempre allí hace su tarea mejor
el reparador de sueños.
Siempre llega el enanito
hasta la persona,
hasta todo el pueblo, hasta el universo.
Siempre llega el enanito
y desde esa hora
se acaba el silencio y aparece el trino.




miércoles, 1 de septiembre de 2010

"Problemas de geografía personal" Luis Garcia Montero

Nunca sé despedirme de ti, 
siempre me quedo con el frío de alguna palabra que no he dicho,
con un malentendido que temer,
ese hueco de torpe inexistencia
que a veces, gota a gota, se convierte en desesperación.
Nunca se despedirme de ti, 
porque no soy el viajero que cruza por la gente,
el que va de aeropuerto en aeropuerto
o el que mira los coches, en dirección contraria,
corriendo a la ciudad en la que acabas de quedarte.
Nunca sé despedirme, 
porque soy un ciego que tantea por el túnel
de tu mano y tus labios cuando dicen adiós,
un ciego que tropieza con los malentendidos
y con esas palabras que no saben pronunciar.
Extrañado de tí,
nunca puedo alejarme de todo lo que eres.
En un hueco de torpe inexistencia,
me voy de mí,
camino a la nada.

martes, 31 de agosto de 2010

Mano mía...

Mi mano, que resistía apegarse a una piel.
Que sólo rozaba, que no se aquerenciaba.
Mi mano tembloroza, pero convencida. 
Mano fría. No quería sentirse abrigada por el calor.
Mano reseca de besos, agrietada por falta de caricias.
Qué ya no se entrelazaba.

Mano que se escabullía entre sombras. Se escondía.
Mi mano que no quería ser recordada.
Mano sin memoria, sin pasado. 
Mano que no quería soñar, que no anhelaba.
 Mi mano, ya no llamaba.


Pero hoy mi mano...
ya no resiste.
Y se aquerencia.
Tiene certezas... y muchas dudas.
Mano caliente,
llena de caricias que la entrelazan.
Mano extrovertida que se muestra,
quiere ser mirada, deseada.
Mano que recuerda, revive... redescubre.

Mano que sueña. Tiene una utopía por cada dedo. 
Y deseos coloridos cómo las uñas que la acompañan.
Y, en voz alta o en silencio, no deja de llamar...